 |
Nos lo piden las nuevas Leyes de Educación,
las reformas educativas, los diseños curriculares y
los proyectos institucionales: debemos integrar Valores Humanos
a las materias curriculares.
Más allá de los requerimientos oficiales, muchos
de nosotros, como educadores y maestros, nos sentimos comprometidos
con este objetivo y nos proponemos a diario educar en Valores
Humanos.
Pero, ¿cómo lograrlo? ¿Qué prácticas
y estrategias podemos implementar? ¿Cuánto de
lo que planificamos efectivamente llega a los niños?
Probablemente seamos muchos los que nos hacemos estas preguntas
a diario, procurando acercar con dedicación y coherencia
nuestra labor profesional a los ideales que nos inspiran para
trabajar.
Es también probable que estos interrogantes no tengan
respuestas cerradas ni acabadas, pero vale la pena procurar
su búsqueda. Porque en la indagación y la reflexión
personal o conjunta, nos enriquecemos, nos detenemos para
observarnos a nosotros mismos, para volver a la escuela y
al aula con la mirada y el corazón renovados.
Equipo
Editorial |