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Cuando la escuché hablar de su labor
como musicoterapeuta en una escuela de chicos hipoacúsicos,
me sorprendí. Al ver el brillo en sus ojos mientras
comentaba detalles de su tarea, supe que quería volver
a encontrarla, tener la oportunidad de conversar con ella
y de enriquecerme con sus palabras, tan profesionales y, a
la vez, tan sinceras y llenas de vocación.
Por Fernanda Raiti de educare
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