"¡Silencio (grandes y) chicos!"
Un proyecto institucional
 


Para descubrir el silencio
Vivimos en una sociedad donde los sonidos, los movimientos y las palabras, además de ir a gran velocidad, se entrecruzan entre sí.
Si nuestras palabras fueran trenes sobre vías, los accidentes ferroviarios serían catastróficos.

Un nuevo hábito
Cómo incorporar hábitos es un tema que nos cuestionamos a menudo.
Padres y educadores podemos encarar esta labor a través de propuestas diarias. Una vez que nosotros desarrollemos un hábito, podremos acompañar a los niños en su propia búsqueda.
Poner ruido al ruido pocas veces nos da como resultado el silencio que queremos y necesitamos.

¿Es posible el silencio en la escuela?
Mi experiencia como docente que lleva a la práctica esta experiencia hace más de quince años, me ha asombrado a mí misma: la respuesta es "sí".
Niños de primer grado realizaban un corazón con sus manos y en una actitud real de silencio lograban transmitirlo a sus compañeros y a mí.
Ellos querían decir algo y necesitaban ser escuchados. Se dieron cuenta de que otros también necesitaban lo mismo.
No solamente nuestro grupo logró esta actitud. Los chicos pudieron transmitírselo a todo el colegio, porque ellos lo habían logrado internamente.
Se conectaron con un nuevo hábito: dar paso al silencio.

"Hablen en voz baja, hablen poco,
hablen en susurros,
con dulzura y veracidad."

Sathya Sai Baba

 

Por Fernanda Barbuzzi de educare

 
 

 

Indice Revista Educare n°2