"¡Silencio
(grandes y) chicos!" Un
proyecto institucional
Para descubrir el silencio
Vivimos en una sociedad donde los sonidos, los movimientos
y las palabras, además de ir a gran velocidad, se entrecruzan
entre sí.
Si nuestras palabras fueran trenes sobre vías,
los accidentes ferroviarios serían catastróficos.
Un nuevo hábito
Cómo incorporar hábitos es un tema que nos cuestionamos
a menudo.
Padres y educadores podemos encarar esta labor a través
de propuestas diarias. Una vez que nosotros desarrollemos
un hábito, podremos acompañar a los niños
en su propia búsqueda.
Poner ruido al ruido pocas veces nos da como resultado el
silencio que queremos y necesitamos.
¿Es posible el silencio en la escuela? Mi experiencia como docente que lleva a la práctica
esta experiencia hace más de quince años, me
ha asombrado a mí misma: la respuesta es "sí".
Niños de primer grado realizaban un corazón
con sus manos y en una actitud real de silencio lograban transmitirlo
a sus compañeros y a mí.
Ellos querían decir algo y necesitaban ser escuchados.
Se dieron cuenta de que otros también necesitaban lo
mismo.
No solamente nuestro grupo logró esta actitud. Los
chicos pudieron transmitírselo a todo el colegio, porque
ellos lo habían logrado internamente.
Se conectaron con un nuevo hábito: dar paso al silencio.
"Hablen en voz baja, hablen
poco,
hablen en susurros,
con dulzura y veracidad." Sathya Sai Baba