El conocimiento no se genera en el cerebro
sino en la mente consciente. Tomen por ejemplo a un niño
que, sentado en la sala, mira su programa favorito de la televisión.
La madre del niño entra en la habitación y le
habla al niño. Hay una onda sonora que viaja desde
la boca de la madre hasta la oreja del niño. El sonido
hace vibrar las membranas del oído y se transforma
en corrientes nerviosas que viajan hacia el cerebro. El cerebro
recibe las señales pero el niño no escucha a
su madre. ¿Por qué? La razón es que su
mente está en la televisión y, por consiguiente,
la mente no es consciente de su madre. Del mismo modo, si
estamos sentados en una habitación escuchando una conferencia,
pero nuestra mente vaga hacia un centro comercial, no seremos
conscientes de la conferencia.
Por eso, para mejorar el proceso de aprendizaje, se debe aprender
a controlar y concentrar la mente consciente.
Por el Dr. Art-ong Jumsai |
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