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1. Generar confianza y encuentro grupal
| El puente: es
una excelente actividad rompehielo y ¡es muy divertida!
Consiste en una carrera de dos equipos. Se arman dos grupos
de igual cantidad de chicos y se hacen dos filas de sillas
o de cartones en el piso (esta alternativa es más segura),
con uno más por fila que cantidad de nenes. Cada nene
se para sobre una silla o cartón y a la cuenta de tres,
el último de cada fila agarra el cartón o silla
que está libre al fondo y lo pasa de mano en mano hasta
adelante. El primero de la fila lo coloca en el piso y todos
avanzan un lugar, de manera que queda nuevamente un cartón
o silla libre al fondo. Se repite la acción hasta que
llegan a la meta. Es importante destacar el aspecto cooperativo
del juego dentro de cada equipo y no la competencia con el
otro grupo.
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20 min |
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El juego de las habilidades: para valorar y apreciar
las distintas habilidades de los miembros de un grupo.
Se divide al grupo en equipos de igual cantidad de integrantes,
un buen número es 4 o 5 por grupo. Se les explica que
cada equipo deberá enfrentar una serie de desafíos,
como por ejemplo, escribir una palabra en el pizarrón
sin errores, dar tres vueltas sobre sí mismo saltando
en un pie, dibujar algo en el pizarrón y que los compañeros
adivinen qué es, silbar (o tararear) una canción
y que el grupo la adivine, hacer una suma, etc. Cada equipo
tiene que elegir a uno de sus miembros para cumplir con una
de las tareas. Todos tienen que hacer algo y nadie puede hacer
dos cosas. Se hacen los desafíos invitando al representante
de cada grupo que va a escribir en el pizarrón, etc.
Al terminar el juego, en una ronda conversan sobre lo que
pasó. ¿Por qué eligieron a uno para escribir
y no para silbar? ¿Por qué alguien pidió
hacer la suma y no dar las tres vueltas en un pie?, etc. Este
juego resulta muy efectivo para desarrollar el respeto por
la diversidad de habilidades dentro del aula, pudiendo retomar
lo que nos enseña en los momentos en los que surjan
intolerancias dentro del grupo. Es importante utilizar la
palabra respeto y no "tolerancia", dado que tolerar
tiene la connotación negativa de "aguantar una
carga" mientras que el respeto es netamente positivo
en su significado. El resumen podría ser: nadie es
bueno para todo pero todos somos buenos para algo.
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Ensalada de virtudes: para romper el hielo, para aprender
nombres de un grupo, para trabajar lateralidad, izquierda
y derecha.
Se sientan en ronda y se explica que las personas que están
a la derecha de cada uno son "Soy honesto" y los
que están a la izquierda son "Soy generoso"
(o cualquier otra virtud que sea apropiada). Un nene se para
en el centro y señalando a alguien de la ronda le dice:
"¡Soy honesto!", o: "¡Soy generoso!".
Si le dice a un nene "Soy honesto", ese nene tiene
que decir el nombre del nene que está sentado a su
derecha. Si dice "Soy generoso" tiene que decir
el nombre del que está sentado a su izquierda. Después
de algunas veces, el nene del centro dice: "¡¡Ensalada
de virtudes!!" y todos los nenes de la ronda cambian
de lugar, mientras el que estaba al medio aprovecha para sentarse
y queda algún otro nene sin asiento y pasa a pararse
al centro para continuar el juego. |
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2. Reconocimiento, apreciación y cuidado del
espacio físico y los materiales
Me gusta este lugar: reconocimiento y cuidado por
los materiales y el espacio del aula - responsabilidad.
Se realiza una armonización guiada por el maestro,
haciendo caminar a los chicos lentamente por todo el espacio
del aula e invitándolos a que descubran las texturas
de los distintos objetos, a que sientan sus aromas, a que
observen atentamente sus formas, etc. Se cierra la armonización
invitando a cada chico a quedarse en el lugar del aula que
más le gustó. Comparten en ronda qué
lugar eligió cada uno y la maestra reparte cartulinas
en blanco donde los chicos ilustran el lugar que eligieron
y escriben: "Me gusta este lugar" y firman. Es importante
que quede un espacio libre abajo, para agregar otra frase
luego, (pero sin aclarar esto a los chicos). Luego lo ponen
en el lugar que eligieron. Después de unos días,
tal vez una semana, en la que se continúa trabajando
sobre el cuidado del espacio físico y los materiales,
se vuelve a la cartulina y se le agrega la frase "y voy
a cuidarlo". A partir de ese día, durante un período
de tiempo prefijado (es preferible que sea corto pero que
se cumpla la consigna), cada chico tiene durante la clase,
un momento para cuidar "su lugar". Puede ser borrar
el pizarrón, acomodar las sillas, ordenar la biblioteca,
etc. Se puede repetir la actividad y designar nuevos lugares
a cada chico.
Nota: para chicos más grandes, esta actividad puede
luego extenderse a la escuela en general, cuidando del patio,
del comedor, de la sala de computación, etc.
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El bingo de objetos perdidos: cuidado y orden de los
propios materiales.
Se pega al final de cada cuaderno esta grilla:
| El
gran desafío de la cartuchera |
| Semana
1 |
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| Semana
2 |
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| Semana
3 |
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| Semana
4 |
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| Semana
5 |
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| Semana
6 |
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| Semana
7 |
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Se explica a los chicos que a partir de ahora, cada uno enfrentará
el desafío de superarse a sí mismo, intentando
no perder sus útiles. Con periodicidad, se abrirá
la caja de objetos perdidos, y cada uno registrará
en su grilla si en esa semana superaron el desafío.
Es importante destacar que esto es un desafío personal
y que cada uno debe esmerarse por mejorarse a sí mismo,
independientemente de los logros o fracasos de los demás.
Es fundamental alentar a todos por igual, respetando los tiempos
de cada nene en particular. |
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6+ |
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3. Consensuar la convivencia
Paloma soy, volando voy: acordar grupalmente qué
implica una buena convivencia y generar estrategias para la
resolución positiva de conflictos.
Cada chico dibuja con marcadores en cartones resistentes:
una paloma de la paz, tres situaciones que les parecen buenas
y dos que consideran incorrectas. Se juntan todas las ilustraciones
y se las acomoda en el piso, en hilera, armando una especie
de tablero gigante. Cada cinco ilustraciones se intercala
una paloma. Al final de todas las ilustraciones, se coloca
una ilustración hecha por la maestra que dice: "El
aula de la paz", o algún otro slogan que considere
apropiado.
Se juntan los chicos de a pares. Para comenzar, uno de cada
pareja tirará el dado y el otro avanzará dando
saltos en el tablero gigante. Si cae sobre un casillero de
una paloma de la paz, dice: "Paloma soy, volando voy"
y avanza cuatro casilleros a donde espera al próximo
turno. Si cae sobre una situación positiva, debe decir
cómo la pondría en práctica. Si cae sobre
una situación negativa, debe decir de qué manera
podría resolverse. Puede solicitar ayuda de su pareja
o incluso de otros compañeros. Si el grupo aprueba
sus respuestas, puede tirar el dado para avanzar y esperar
allí hasta el próximo turno. Si no, debe quedarse
en el lugar y esperar al próximo turno para intentar
nuevamente poder tirar el dado. Cuando llega a destino, entra
en "El aula de la paz" y rota con su compañero
que tiraba los dados. Cuando los dos de un equipo llegaron
a "El aula de la paz", ganaron. Una vez allí,
deben ayudar a los otros equipos a que logren avanzar lo más
rápido posible.
Si no hay espacio para jugarlo así, se pueden hacer
tableros de mesa, que, aunque no son tan divertidos, sirven
al mismo fin.
Es interesante ir anotando en un gran cartel todas las cosas
que los chicos van diciendo, a fin de que quede registrado
y poder retomarlo luego ante situaciones concretas o en una
reelaboración de las normas de convivencia.
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A puro corazón: aprender y lograr resolver
conflictos mediante el diálogo y el propio compromiso
a mejorar.
Se trata de practicar "en frío" una alternativa
positiva de resolución de problemas entre compañeros.
Se dibuja un corazón gigante en el piso o se lo trae
ya hecho con cartón o algún otro material resistente.
Si se lo va a usar siempre, puede ser hecho de contact de
color y pegarlo en algún lugar del grado en especial,
que será entonces la zona para resolver problemas "a
puro corazón".
La maestra les explica entonces a los chicos que van a aprender
algo muy importante en ese momento y pide dos voluntarios
que quieran actuar para el grado, a los que se les pide que
se paren del lado de afuera del corazón y que imaginen
(o se les sugiere, según la edad) una situación
ficticia pero factible en la que hay un problema entre ellos.
Su desafío consistirá en lograr responder a
estas preguntas:
¿Qué pasó?¿Qué podrías
hacer para que no pase? ¿Te podés comprometer
a hacerlo?
La única regla es que cuando uno habla, el otro debe
mantenerse absolutamente callado y limitarse a responder a
las preguntas que se le hagan cuando le toque el turno. De
esta manera se evita la interrupción o el resurgimiento
del enojo o de la agresión. Si los dos lograron responder
las preguntas cumpliendo la regla, la maestra les explica
que han logrado dar un paso hacia el corazón del compañero
y que por ello pueden entrar en el corazón gigante. |
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4. Favorecer la unidad entre los miembros del
grupo
Veo Veo: apreciar virtudes y cualidades en los demás.
Se juega primero al veo-veo tradicional, hasta que los chicos
están habituados al juego. Luego, se lo modifica, invitándolos
a que digan: "Veo, veo", "¿Qué
ves?", "¡Lo bueno que vos tenés!".
Entonces, el que dice "veo veo", escribe una virtud
que vea en su compañero pegándosela en la frente
o la espalda, de manera que el chico que tiene esa virtud
no pueda verlo por sí mismo. Su compañero deberá
ayudarlo a que lo adivine, explicándoselo con mímica.
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8+ |
60 min |
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La danza circular: encuentro con el grupo.
Tras practicar con algunas rondas populares, se invita al
grupo a crear la danza circular del grado, o, en su defecto,
la canción del grado. Se la puede ensayar, practicar
durante ciertos momentos del día o presentar a otros
grupos del colegio. Mientras se elabora el proyecto, se van
conversando espontáneamente ciertas temáticas
que interesen destacar, como por ejemplo: ¿Cómo
veo al mundo cuando me siento en "el centro" de
todo? ¿Y cuando soy parte de un círculo? ¿Cómo
me siento al cantar con otros? ¿Y cuando canto solo?
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¿Quién me conoce?: autoconocimiento
y encuentro grupal.
Se le reparte a cada chico una tarjeta en blanco. Todos escriben
en la tarjeta su nombre y responden ciertas preguntas como,
por ejemplo, cuál es su color favorito, si tienen mascotas,
hermanos, cuál es su comida preferida, si saben nadar,
etc... Se saca una tarjeta por nene y se le hacen las preguntas
del compañero para ver cuántas acierta. Una
vez que todos hayan jugado, se pueden sentar en círculo
y conversar sobre lo que sucedió. ¿Les doy a
todos la misma posibilidad de conocerme y de jugar? ¿Por
qué? ¿Conozco bien a mis compañeros?
¿Qué me gustaría que ellos conozcan de
mí? |
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Te lo cuento
Aquí hay una lista de algunos cuentos que se pueden
utilizar para favorecer la adaptación escolar desde
los Valores Humanos. Los valores escritos entre paréntesis
al lado de cada título son sólo a modo de guía.
Cada uno puede hallar multiplicidad de valores en estos cuentos.
De autores argentinos:
- El sapito verde, de Graciela Montes (autoestima y respeto
por las diferencias).
- No me quiere, de Elsa Bornemann (autoestima y amistad).
- El Club de los Perfectos, de Graciela Montes (aceptación
y simpleza - ideal para combinar con el juego de las
habilidades).
- La colección de "Federico crece", de Graciela
Montes (viviendo los cambios).
- El paseo de los viejitos, de Laura Devetach (amistad).
- Superjuán o El cuento grande como una casa, de Elsa
Bornemann (el grupo armado y "el nuevo").
De la editorial Ekaré
- Hamamelis, Miosotis y el Sr. Sorpresa (profunda amistad
y compasión).
- Hamamelis, Miosotis y El Secreto (amistad y fidelidad).
En inglés:
- The bad tempered lady bird (humildad y amistad).
- Blue and yellow are friends (unidad en diversidad).
- Guess how much I love you (amor incondicional).
- Cool Clive and the little pest (primer día de clases
- aventura - amistad).
- Winnie the witch (La bruja Berta - aceptación del
otro como es).
De El libro de las Virtudes y El libro de los héroes
para niños
- Por favor- Por favor (buenos modales).
- El escudo de la estrella dorada (valentía y respeto
por las reglas internas).
- El sapo y la serpiente arcoiris (cómo un prejuicio
impide una gran amistad).
Una cosita más...
El Baúl de Recursos no sólo estará abierto
para dar, sino también para recibir. Invitamos a colaborar
a aquellos a quienes les interese la propuesta
enviándonos su sugerencia a nuestro correo electrónico
escuelasevh@issevha.org,
o por correo postal a:
Carlos Casares 1245 -
(1712) Castelar. Seleccionaremos las propuestas y las incorporaremos
en futuras publicaciones.
¡Y se terminó por hoy! |
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