Tomado del latín,
el término educar surge de la conjunción de
educere y educare. El primero hace referencia a la cualidad
de nutrir y fomentar el crecimiento. El segundo denota la
acción de sacar a la superficie, desenfundar lo que
estaba cubierto. Ambos implican un proceso mediante el cual
se manifiesta aquello que se encontraba en estado latente.
Renovar el término del lenguaje, volviendo
a la fuente, nos permite desligarlo de su asociación
con la idea de un docente poseedor de todo el conocimiento,
cuya labor sería iluminar las mentes a oscuras de los
alumnos, es decir, de las personas "a luminis",
sin luz.
El Instituto Sathya Sai de Educación
en Valores Humanos de Argentina presenta hoy Educare, una
publicación de cuadernos coleccionables que, inspirada
en el sentido originario del término, intenta acompañar
a los docentes en su tarea creadora. Es una invitación
a descubrir plenamente las propias capacidades y recordar,
a la vez, todo lo que se puede esperar de un niño cuando
se lo mira confiando en su ser interno.
Sin recetas. Sin compartimientos estancos.
Antes de pretender ofrecer respuestas, Educare apunta a detonar
en cada maestro nuevas preguntas. Se trata de motivar su vocación
al compartir recursos didácticos y experiencias significativas,
basados en la reflexión profunda sobre la propia práctica
desde la perspectiva de los valores.
Es nuestro propósito ser un punto
de partida, un catalizador de ideas.
Para aquellos deseosos de transitar con paciencia la senda
de la transformación. Para aquellos que saben y sienten
íntimamente que educar es desplegar la auténtica
naturaleza humana, un reencuentro con nuestros Valores Humanos.
Equipo
Editorial |